Cómo los NFT (bienes no fungibles) pueden cambiar la forma en la que los artistas hacen dinero.

Antes del internet los artistas siempre debían trabajar para alguien, sea el rey, un sacerdote, nobles, banqueros, dueños de galerías, millonarios y críticos de arte.

Con el internet ocurrió la primera revolución, por primera vez los artistas tuvieron contacto directo con el público. El problema fue que con el internet también inició la piratería.

Los primeros en sufrir este cambio fueron los músicos. Con Napster la gente podía digitalizar las canciones en formato MP3 y distribuirlas de manera gratuita. 

A partir de ese momento la música fue gratis. 

Cuando las disqueras ordenaron que Napster fuera cerrada para dejar de perder dinero, ya era demasiado tarde. La gente había probado lo que es no tener que pagar por música, y nunca más iban a querer hacerlo.

El resto es historia y ahora Spotify les paga centavos de dólar a los músicos por sus canciones.

Algo parecido ocurrió con el cine y el arte visual.

Fue por eso que los artistas iniciaron un nuevo modelo para poder sobrevivir a estos cambios. 

La estrategia ahora es ganar seguidores en las redes sociales y con el tiempo, pedirles donaciones o apoyos monetarios en plataformas de patronazgo como Patreon o GoFundMe. 

Los seguidores ayudan al artista para que siga produciendo obras que ellos puedan disfrutar. 

Es un trato justo, pero con un problema: 

El límite de las ganancias que un artista puede recibir está respaldado por la bondad y entusiasmo de sus seguidores y no por el libre mercado. 

Por eso es muy difícil que un artista llegue a hacer dinero suficiente para subsistir. Y uno de los problemas de este modelo es que los artistas siguen dependiendo de mecenas. 

El problema principal sin embargo, es que este modelo está saturado. Es muy difícil para los nuevos artistas crecer en sus redes sociales, al menos hasta el punto de que sus seguidores quieran apoyarlos con dinero.

Además como los artistas deben compartir sus obras de manera gratuita para ganar seguidores pasan dos cosas:

  • Pierden motivación porque sienten que su trabajo y esfuerzo no es recompensado, ya que están creando contenido todo el tiempo sin retribución. 
  • Incluso si lograran que sus obras sean monetizadas corren el riesgo de que sean pirateadas. 

Para los músicos es muy duro tener que compartir su música solo para que sea pirateada en una página de Torrents.

Pero con los Nfts (bienes no fungibles) eso está cambiando. Porque ahora solo puede haber una obra original o una edición limitada. 

No hay problema si alguien realiza un millón de copias de tu imagen, película, libro o canción. De hecho es un honor, porque eso significa que eres tan bueno que la gente quiere compartir tu arte. Te están haciendo publicidad gratis.

Con los bienes no fungibles digitales solo una persona puede comprar la obra original.

Y el registro digital es incorruptible, ya que es parte de la blockchain. 

Con el tiempo la piratería se va a convertir en la mejor manera de promocionar tu arte.

Vas a desear que tu obra esté en los mejores lugares de Torrent, porque ahora tienes la  manera de registrar tu obra original y agregarle un valor.

Y entre más se promocione la obra de manera gratuita más valor va a ir adquiriendo la obra.

¿Te acuerdas de la Mona lisa? Su valor subjetivo creció justamente porque mucha gente la conoce. Todos quisieran tenerla. 

Algunos porque aman el cuadro como un objeto artístico y otros simplemente porque quieren hacer dinero o quieren tener un símbolo de estatus. 

Con la blockchain eso va  a ser posible de manera digital. 

Los coleccionistas del futuro no van a necesitar papeles notariados, sino un código QR o un código de hash. 

Ahora los artistas ya no tienen miedo de compartir sus novelas o imágenes gratuitamente por todo el internet. 

Solo necesitan digitalizar sus obras y convertirlas en un bien no fungible. 

Las plataformas de venta de NFTs (bienes no fungibles), como opensea o rarible funcionan como una galería virtual donde ya no existe un curador o crítico intermediario. 

Si a alguien le gusta tu libro, canción o imagen la puede comprar directamente.

Es la primera vez en la historia que un artista va a poder controlar completamente su destino.

Pero con ese poder, viene una gran responsabilidad.