Perfeccionando la Dirección de Cine: Practica con edición lineal (en cámara)

En la era donde la edición no lineal se ha convertido en la norma, nos hemos acostumbrado a la precisión tecnológica, ensamblando todo lo que hemos filmado con programas como Premiere o Da Vinci. Sin embargo, surge un mar de comprensiones olvidadas de la antigüedad del cine cuando la película se cortaba y ensamblaba físicamente, moldeando un paisaje de dirección completamente diferente.

Imagínate siendo un cineasta independiente sin acceso a amplias salas de edición llenas de maquinaria. No tienes acceso a los productos químicos necesarios para desarrollar negativos ni a los materiales requeridos para el montaje. En aquel entonces, los cineastas enfrentaban innumerables barreras que limitaban su capacidad para crear.

Al igual que los pioneros navegando por un terreno desafiante, estos individuos ingeniosos encontraron una forma de sortear sus limitaciones:

Comenzaron a editar en la misma cámara con la que filmaban.

Con cámaras de 8 milímetros, los cineastas tenían un cartucho de película limitado a 3 minutos (aproximadamente), lo que los obligaba a ser precisos con sus tomas y planos.

Este enfoque de dentro hacia fuera para la edición requería que todo se planificara, filmara y ejecutara en el orden exacto de la narrativa.

Este método puede parecer absurdo en contraste con los métodos modernos, pero dio origen a un enfoque incansable en la precisión de edición.

Los hermanos Coen, por ejemplo, tenían que visualizar toda su película en sus mentes antes de incluso comenzar a filmar, lo que les permitió capturar las escenas lo más cercanas posible a esa visión.

El ejercicio accidental de edición en cámara que usaron los Hermanos Coen para aprender a dirigir cine:


El enfoque de los hermanos Coen hacia la realización cinematográfica, estuvo significativamente influenciado por las herramientas y limitaciones con las que tuvieron que trabajar al comienzo de sus carreras.

En un momento en que no tenían acceso a equipos y software de edición física de películas, los Coen adoptaron un método único de edición en cámara. Este proceso consistía en pre planificar y filmar escenas en la secuencia exacta en la que aparecerían en la película. Trabajaban con cámaras de 8 milímetros, que venían con cartuchos de película limitados que sólo podían capturar 3 minutos de metraje. Debido a esta limitación, tenían que previsualizar meticulosamente cada detalle, cada diálogo y cada movimiento para calcular la longitud y el encuadre exactos de una toma antes de iniciar la filmación.

Por ejemplo, si tenían que filmar un plano medio de una persona hablando en un cuarto, lo capturaban; luego se movían a la siguiente ubicación, como un bosque, y filmaban el plano siguiente, que iba intercalado con el de la persona respondiendo en el cuarto. Por lo que tenían que regresar a ese cuarto para acabar la escena. No podían hacerlo de la manera «correcta» que sería filmando todos los planos de una locación seguidos, sin importar el orden en la historia, ya que no disponían de una mesa de montaje. Por eso debían grabar los planos en el orden de la historia, uno detrás del otro. Moviéndose de una locación a otra y regresando cuando era necesario. Una pesadilla, en términos de producción, pero una bendición a la hora de aprender a visualizar la película y, por lo tanto, mejorar la dirección.

Independientemente de las dificultades geográficas o logísticas, mantenían el orden narrativo durante el rodaje, culminando en una película que prácticamente fue editada en cámara mientras la filmaban. Este uso creativo de edición en cámara los llevó a convertirse en expertos para capturar escenas en tan pocos tomas como fuese posible, ahorrando finalmente dinero y tiempo en la producción.

Cineastas como los Coen, forjaron una relación íntima con cada toma, una conexión que muchos cineastas actuales carecen, debido a las facilidades de las apps de edición no lineales.

Como Orson Welles acertadamente dijo, un director debe tener un «ojo en la mente»; para poder imaginar toda la película y luego dar vida a esa visión.

¿Y qué logró este laborioso proceso para los hermanos Coen? Eficiencia y precisión. Sus películas avanzaron rápidamente y en su carrera profesional rara vez requirieron más de tres tomas por escena.

Esta velocidad y precisión les ahorro dinero, permitiéndoles continuar haciendo películas a pesar de sus limitaciones previas.

En una vena similar, Robert Rodriguez utilizó cámaras de video para grabar sus cortometrajes, copiando escenas de un VHS a otro, para poder editar.

Este laborioso proceso se conoce como edición lineal, un contraste directo con nuestros actuales sistemas no lineales de Premiere y DaVinci resolve.

La experiencia de Robert Rodriguez se asemeja a las de los Coen. A través de este método de edición lineal preciso, aprendió a ser meticuloso con cada toma, obteniendo un agudo sentido de dirección que lo ha hecho uno de los cineastas más eficientes de hoy.

Robert Rodriguez filmando el mariachi, usando sus técnicas de edición

La edición lineal en cámara puede parecer una metodología extinta considerando cuán avanzada se ha vuelto la tecnología de filmación. Sin embargo, poner a prueba tus habilidades al imitar a estos maestros del pasado puede afinar tu comprensión de la dirección.

Pruébalo tú mismo: toma tu teléfono o cámara y finge que no existe el software de edición. Filma cada escena en la secuencia exacta que imaginas, perfeccionando tu habilidad para narrar historias sin la interferencia de la tecnología.

Hacer esto emulará el proceso de los primeros cineastas independientes, quienes hacían cortometrajes grabando secuencialmente diferentes clips. ¿El resultado? Una explosión de creatividad de muchos que encontraron formas innovadoras de narrar sus historias.

Irónicamente, a medida que dominas esta habilidad, tu competencia con herramientas contemporáneas como Premiere o DaVinci Resolve mejorará naturalmente.

Entonces, mantenlo simple: visualiza, filma y edita. El arte está en la precisión de ejecución, no en la intervención tecnológica.

Al igual que los hermanos Coen y Robert Rodriguez, tal disciplina te distinguirá como un director visionario en un mundo lleno de copias de copias de directores pasados por agua tibia.