El problema de usar estructuras de guion para escribir

Hay dos problemas claves en el uso de estructuras para escribir guiones:

El primero es que las estructuras son una invención posterior a la invención de la narración (storytelling). Es decir, primero hubo escritores y luego, analistas de la escritura.

Otra manera de explicar esto es decir que primero hubo shamanes, que contaban historias y luego, hubo filósofos que analizaron cómo esos shamanes contaban historias.

Esto no quiere decir que las estructuras sean inútiles. Estos shamanes practicaban sus historias todos los días, probando con el resto de la tribu qué les hacía asustar y que no.

Si una historia no funcionaba la dejaban de contar, y si funcionaba, la contaban con más frecuencia, sacando cada vez una versión más eficiente para provocar el efecto deseado.

Ese sistema fue evolucionando de generación en generación, hasta que en la época de Homero estaba tan depurada, que los escritores se sabían de memoria el orden de los eventos que ocurrían en una historia.

Esto de cierta manera fue el inicio del análisis de las historias. Sacar sólo los elementos que provocaban una reacción en la audiencia.

Pero esto llevó al segundo problema del uso de estructuras: Si todos usan la misma, todas las historias van a ser iguales. Al punto de que el público deja de asustarse porque ya sabe lo que viene. El destino fatal de una estructura es convertirse en un cliché.

La estructura es una herramienta de análisis y crítica. Sirve para aprender a escribir, pero no para crear.

La lucha del escritor de terror debe ser esa, explorar los límites de la estructura para probar nuevas ideas. Y a veces te vas a equivocar, vas a romper reglas, tantas que nadie va a entender tu película.

O por el contrario, vas a quedarte tan estancado en la estructura que la audiencia va a aburrirse porque ya ha visto tu película. Debes jugar a encontrar un equilibrio.

Así que mi consejo sería que aprendas las reglas y luego las vayas rompiendo poco a poco.